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Una muestra de que la alianza entre la ciencia y la tecnología está revolucionando la lucha contra el cáncer a pasos de gigante son las terapias CAR-T. Aún no están integradas en el lenguaje habitual, como la quimioterapia o la radioterapia, porque es un tratamiento muy nuevo. Por eso, cada vez que un médico habla de CAR-T todavía tiene que explicar en qué consiste. La CAR-T es una terapia celular avanzada y se llama así por su acrónimo en inglés: Chimeric Antigen Receptor T-Cells. Muy resumidamente, «la técnica permite a los médicos extraer al paciente sus linfocitos T, un tipo de células inmunitarias que tiene el cuerpo humano, y reprogramarlas genéticamente en el laboratorio para que cuando vuelvan a inyectarse sean capaces de encontrar y atacar a las células cancerosas», cuenta el doctor Francesc Bosch, jefe del Servicio de Hematología del Hospital Vall d'Hebron. Esta técnica recoge en un tratamiento tres líneas de ataque: inmunoterapia, terapia dirigida y edición genética.

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