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HEMATO AL DÍA: La terapia celular y el trasplante pueden ser, en muchos pacientes, tratamientos complementarios

ENTREVISTA A: Sergio A. Giralt

Protagonizar la conferencia Ciril Rozman no solo supone un gran prestigio y honor, sino que también conlleva una importante responsabilidad. Así lo asume el Dr. Sergio A. Giralt, del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, New York (USA), que hoy hablará sobre el pasado, presente y futuro del trasplante en la era de la terapia celular.

Personalmente, ¿qué le supone ser el responsable de la Conferencia Ciril Rozman de este año?

Es un honor que me hayan elegido, ya que el Dr. Ciril Rozman ha sido un maestro para muchos de nosotros y un profesional excelente; por ello, tengo que agradecer al Comité Organizador y al Comité Científico que me hayan dado esta oportunidad.

Y para tan honorable ocasión ha escogido, nada más y nada menos, que llevar a cabo una revisión del pasado, presente y futuro del trasplante en la era de la terapia celular.

Si, lo que supone un reto importante. Sin embargo, creía que era importante hacer este recorrido histórico y una prospección sobre este ámbito, que ha experimentado un cambio dramático durante mi carrera profesional y que también ha influido en la carrera del Dr. Rozman.

¿Por qué es importante echar la vista atrás?

Es fundamental recordar de dónde venimos, en qué situación nos encontrábamos hace tan solo 4 ó 5 décadas. No olvidemos que los primeros papers que hicieron que el profesor Rozman se interesase en el trasplante celular hematopoyético se publicaron a principios de los años 80. En ese momento, de los primeros 100 pacientes con leucemia aguda que recibieron tratamiento con trasplante, el mayor tenía 30 años; sin embargo, ahora tratamos a pacientes de más de 60 años con regímenes de intensidad reducida. En aquella época, la mortalidad asociada al trasplante era casi del 40%, mientras que ahora es el 20%, e incluso se reduce hasta el 5% en pacientes con buen pronóstico.

Antes solo se podía trasplantar a pacientes que tuvieran hermanos donantes; sin embargo, ahora todo el mundo tiene donante, ya sea de un familiar o gracias a células del cordón umbilical.

Sin duda, se ha evolucionado mucho…pero aún quedan importantes déficits por cubrir, ¿no?

Desafortunadamente, es común aún hoy en día la recurrencia de la enfermedad después del trasplante, y sigue siendo la mayor causa de fallo del tratamiento. Al principio no entendíamos por qué los pacientes recaían ni qué se podía hacer; sin embargo, hoy en día, gracias a los fármacos dirigidos a dianas, como los nuevos anticuerpos monoclonales, los anticuerpos biespecíficos o los linfocitos citotóxicos, tenemos una gran cantidad de nuevos instrumentos que podemos seguir utilizando para mejorar los resultados en nuestros pacientes.

Lo que no deja lugar a dudas es que para logar un abordaje exitoso en este tipo de pacientes resulta crucial el trabajo en equipo…

Sin duda, y eso siempre lo ha tenido muy claro el Prof. Rozman. Todo lo que es terapia y trasplante celular es un trabajo de equipo, y el profesor Rozman fue uno de los pioneros en España, dedicándose a crear un equipo de enfermería, trabajadores sociales, médicos, paramédicos…que pudieran implementar esta terapia de alto riesgo y alto éxito; y, por eso el Hospital Clinic de Barcelona ha podido contar con una de las mejores unidades del mundo, pionera en muchas terapias. El entusiasmo de estos pioneros se ha transmitido a lo largo de las generaciones, y ahora me toca a mí hacérselo llegar a los jóvenes que atienden al Congreso.

¿Qué están aportando las nuevas terapias celulares en el ámbito del trasplante?

A día de hoy, existe la posibilidad de que los pacientes puedan recibir terapia celular ante de someterse a un trasplante autólogo, concretamente en linfoma. Esto me lleva a pensar que estas terapias son complementarias; en determinados pacientes seleccionados usar una terapia más general (como el trasplante) y una más específica (como es el uso de anticuerpos para atacar a células tumorales) puede dar mucho mejor resultado.

De hecho, esto ya se está observando en leucemia linfática aguda, en la que los pacientes son tratados con anticuerpos, obteniendo remisiones; y con el trasplante estas remisiones se hacen duraderas, estando potencialmente curados.

Creo que la terapia celular puede servir para algunos pacientes, pero siempre será mejor complementarla con trasplante cuando los pacientes no dispongan de células que expresen las células diana a las que atacan los anticuerpos de la terapia celular.

La tecnología para hacer frente a las hepatologías malignas está expandiéndose a enfermedades que no son tradicionalmente cancerosas pero que se asocian con una menor esperanza de vida en comparación con una persona sana; sin duda, la modificación genética puede cambiar esto. Es increíble la diferencia que hay en este ámbito desde que los pioneros comenzaron con este tipo de tratamientos.

¿Hacia dónde se dirigen las principales líneas de investigación en este ámbito?¿En qué estáis trabajando en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center?

Nosotros tenemos varias líneas de trabajo. En la conferencia Ciril Rozman voy a centrarme en las estrategias que se pueden aplicar ahora mismo para mejorar nuestros resultados en los próximos 5 años. Hemos avanzando en los trasplantes 3P, es decir, personalizados, precisos y predecibles, lo que significa que tratamos de dosificar los fármacos de forma precisa, sabiendo cuál es la exposición exacta a un fármaco. Esta es una de las líneas en las que estamos trabajando, con muy buenos resultados preliminares.

La segunda línea de trabajo se basa en la investigación de las causas por las que los pacientes se sienten mal al recibir terapias en altas dosis. Sabemos que esto se produce, fundamentalmente, por un aumento dramático de las citoquinas, particularmente de la interleucina 6. Tenemos formas de bloquear esta IL-6 y acabamos de terminar un estudio muy prometedor para lograr hacer el trasplante más fácil.

También tenemos en marcha líneas de trabajo para tratar de conseguir que una mayor cantidad de pacientes lleguen a recibir trasplantes, ya que solo 1 de cada 3 pacientes estadounidenses que pueden beneficiarse de un trasplante llega a recibirlo.

Finalmente, tenemos un amplio portfolio de terapias post-trasplante. Hasta hace muy poco tiempo ésta era una de las áreas con mayor tasa de fracaso, pero ahora ya existen muchos fármacos que previenen la recaída post trasplante.

Pues nada, creo que hay argumentos más que suficientes para estar muy atentos a su conferencia

Si pueden, no se la pierdan. Es importante atender a esta sesión, porque nos va a permitir explorar de forma rápida la historia del trasplante celular y a demostrar dónde estamos y dónde va esta terapia.

Ciril Rozman, una vida de película

Ciril Rozman Borstnar nació en Liubliana, Eslovenia, el 19 de junio de 1929. Este catedrático de Medicina y profesor Emérito de la Universidad de Barcelona, que cuenta con numerosas distinciones de Doctor Honoris Causa en importantes universidades, es un referente internacional en el mundo del trasplante de médula ósea y de la lucha contra la leucemia linfática crónica. Con quince años, este amante de la música y las letras, huyó de su país, ocupado por las tropas soviéticas al final de la Segunda Guerra Mundial, y en abril de 1948 se estableció en Barcelona.?

Ciril Rozman lideró en 1976 el primer trasplante alogénico de medula ósea en España. Es el director del prestigioso texto español “Farreras-Rozman: Medicina Interna”. Desde 1990 es miembro numerario de la Real Academia de Medicina de Cataluña, y entre el 2001 y 2003 fue presidente del Consell Assessor de Sanitat, del Departamento de Sanidad y Seguridad Social de Cataluña. Este ya clásico artículo desvela algunas de las hazañas de este profesional excepcional.

  

Sergio A. Giralt