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La especialidad de Hematología y Hemoterapia es la parte de la medicina que se ocupa de:

  • La fisiología de la sangre y órganos hematopoyéticos.
  • El estudio clínico-biológico de las enfermedades de la sangre y de los órganos hematopoyéticos, y todos los aspectos relacionados con su tratamiento.
  • Estudio de los factores que intervienen en la hemostasia y coagulación; y el tratamiento de pacientes con alteraciones de estos sistemas.
  • La realización e interpretación de las pruebas analíticas derivadas de dichas enfermedades o de procesos de otro tipo que, por diferentes mecanismos, provocan discrasias sanguíneas, así como de aquellas pruebas analíticas de tipo hematológico que sean necesarias para el estudio, diagnóstico y valoración de procesos que afecten a cualquier órgano o sistema.
  • Todos los aspectos relacionados con la medicina transfusional, como la obtención y control de la sangre y hemoderivados -incluyendo los progenitores hematopoyéticos- y su uso terapéutico.
  • El enriquecimiento continuado de su cuerpo de doctrina mediante la investigación en todos los aspectos de la misma.
  • La Hematología y Hemoterapia como especialidad colabora con todas las especialidades en la solución de los problemas clínicos que puedan surgir.

El cuerpo de doctrina de la especialidad se deriva de su propia definición y se especifica en una serie de conocimientos teóricos, habilidades y actitudes prácticas. La Hematología y Hemoterapia participa tanto del área clínica como del laboratorio y de la hemoterapia, constituyendo la integración de estos tres aspectos la razón de ser de la especialidad.

La Hematología y Hemoterapia es una de las disciplinas médicas que más ha progresado en conocimiento y tecnología en las últimas décadas debido a, por una parte, los avances en los conocimientos clínicos y biológicos, que han permitido una mejor comprensión de los mecanismos fisiopatológicos de la enfermedad, facilitando el desarrollo de pautas más adecuadas de actuación clínica; y por otra, a los continuos avances que han generado la incorporación de conocimientos, tanto de conceptos básicos como de técnicas de laboratorio. Esto ha incrementado de manera sustancial el cuerpo de doctrina de la especialidad, incorporando nuevas áreas, como la citometría, la citogenética y la biología molecular. Asimismo, se han desarrollado técnicas terapéuticas muy complejas, como el trasplante de médula ósea, en todas sus variedades. Estos avances han contribuido a que la Hematología y Hemoterapia haya alcanzado un grado notable de madurez y justifica su permanencia en el futuro como una especialidad integrada, siendo éste el marco idóneo para la formación global de los futuros especialistas.

En España, la especialidad de Hematología y Hemoterapia está reconocida desde hace más de 40 años, siendo los Servicios de Hematología y Hemoterapia de los hospitales acreditados para la docencia de postgrado, los encargados de proporcionar la formación en todas y cada una de las áreas de conocimiento de la especialidad, a través del programa MIR. Sus contenidos están recogidos en los distintos decretos sobre formación.

Plan de formación

Identidad

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Decálogo

La especialidad de Hematología y Hemoterapia hace las siguientes reivindicaciones en España con los objetivos de favorecer una práctica clínica de calidad y avanzar en el cuidado del paciente hematológico:

  1. Servicios de Hematología: deben gozar de identidad e independencia organizativa para garantizar la integración funcional y orgánica de las distintas áreas de conocimiento que conforman la especialidad.
  2. Recursos Humanos: el hematólogo, con su doble formación clínica y de laboratorio, es de máxima utilidad en centros de segundo y tercer nivel donde el equipo puede compartir distintas funciones y actuar como interlocutor de otras especialidades. En este sentido, se deben optimizar los RR.HH. a nivel nacional y dotar el empleo de una mayor estabilidad.
  3. Modelo de Gestión: los hospitales de gestión pública respecto a los de gestión privada, fundaciones o consorcio, ofrecen menor capital humano, no respetan la unidad de la Hematología, ni su independencia funcional. La cartera de servicios es limitada y se apoya en empresas externas. Se debe promover la competitividad de gestión sin que afecte ni a la calidad ni a la excelencia.
  4. El Laboratorio: el laboratorio de diagnóstico hematológico (citología y hemostasia) es competencia del hematólogo, que participa en el diagnóstico y tratamiento de patologías y actúa como interlocutor con el resto de servicios hospitalarios.
  5. Clínica Hematológica: todos los Servicios de Hematología deben disponer de camas para ingreso de sus pacientes. Los hospitales que realizan tratamientos con leucemias agudas y trasplante de médula deben disponer de los recursos e infraestructura apropiada. Los hospitales con menos de 300 camas deben disponer de un centro de referencia para tratamiento de pacientes hemato-oncológicos agudos y para el trasplante.
  6. Transfusión: la importancia de los Servicios de Transfusión obliga a que los hematólogos responsables de los mismos formen parte de los Servicios de Hematología. La especialidad se opone a la ruptura del altruismo en la donación.
  7. Atención Continuada: la presencia física (guardia) o localizada forma parte de la actividad asistencial habitual de los Servicios de Hematología y Hemoterapia. Es necesario diseñar un modelo que garantice la atención a los pacientes en centros con escasos recursos humanos.
  8. Formación MIR: la hematología, con todos los aspectos y procedimientos propios de la especialidad, debe figurar dentro del tronco médico. Para ser equiparado a la normativa europea, es imprescindible ampliar el periodo formativo de la especialidad a cinco años. Es imprescindible mantener un cupo de plazas MIR para formación de hematólogos que esté en consonancia con las necesidades de especialistas, a nivel nacional, de los próximos años. La Comisión Nacional de Hematología debe velar por el cumplimiento de los objetivos docentes y defender un modelo integrador de la especialidad. Hay que actualizar la acreditación docente de los servicios y efectuar auditorías que garanticen el cumplimiento del programa de formación.
  9. Investigación: la investigación en Hematología debe impulsarse como garantía de progreso.
  10. Certificación de Garantía de Calidad: es necesario que los sistemas de gestión de la calidad formen parte de la totalidad de los Servicios de Hematología de España.